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¿QUO VADIS, COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO?

Quo vadis, es una locución latina que significa “¿adonde vas?”, pero no un “adonde vas” de dirección o sitio determinado sino un “adonde quieres llegar”, por lo que al utilizar esta locución para titular la presente nota, es intentar comprender y analizar la actual situación del comercio exterior argentino, y su proyección a futuro.

Las estadísticas acompañan de momento: se estima que en el primer cuatrimestre del presente año, seguirán creciendo tanto las importaciones como las exportaciones, reduciéndose la brecha del superávit de la balanza, aunque esto no sea necesariamente negativo.
 
No obstante, es dable realizar un análisis un poco más profundo para establecer que esta tendencia será duradera en el tiempo, ya que de esta manera podremos afirmar que este crecimiento de los niveles de intercambio no es sólo coyuntural, midiendo como debe ser este análisis, en un plazo no menor al mediano.
 
Así, los argentinos para crecer necesitamos lograr el equilibrio fiscal de manera sostenida en el tiempo, ya que junto a una estabilidad de precios son condiciones necesarias pero no suficientes para lograr la inversión que garantice un crecimiento sostenible y equilibrado.

Estas condiciones primarias se vienen cumpliendo, bajo parámetros que hoy no garantizan una estabilidad en un horizonte un poco más lejano, y si bien los niveles de inversión externa se vienen incrementando, todavía distan de un nivel interesante.

Para revertir esta tendencia, habrá que resolver muchos temas de políticas internas y, externas, económicas y no económicas, aun pendientes y que son necesarias para establecer el perfil de economía y país que será la Argentina del futuro.

Lentamente, fuimos acostumbrándonos a que no honrar lo escrito es excusable bajo determinadas circunstancias. Pero debemos acostumbrarnos a definir políticas nacionales de largo alcance, y que las mismas estén más allá de los gobiernos y de los hombres que las llevan a cabo.

A modo de introducción, comentamos que en la actualidad, en América del Sur conviven tres procesos de integración: ALADI, Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

El mencionado en primera instancia es el más antiguo de los procesos de integración realizados por estas tierras, con antecedentes de ALALC y algunos procesos bilaterales que fueron desarticulándose con el tiempo, y hoy por hoy ALADI está perdiendo vigencia y actualización, si bien mantiene algún orden de preferencias arancelarias y bajo su tutela se cobijan los restantes acuerdos de integración, su influencia como coordinador de políticas comerciales activas cada vez es menor.

En cambio, los que le siguen en mención, continúan plenamente vigentes, pero en ambos casos están sufriendo remezones que probablemente a futuro concluyan con modificaciones en sus estructuras o directamente en su partición o desaparición.

En estos casos, la paralización de las tratativas sobre el ALCA hizo que la política para el cono sur de los EE UU girara de manera sustancial y esté enfocada en estos momentos en la firma de Tratados de Libre Comercio de conformación bilateral, así los casos de Chile, Colombia, Perú, Ecuador, México y los componentes de los países de América Central.

A esta óptica no escapan las actualidades de Paraguay y Uruguay, por distintos motivos, ambos miembros plenos del Mercosur y con fuertes críticas al proceso de integración, amenazas de ruptura mediante.

En el caso guaraní, la problemática tiene varias aristas: la instalación de tropas norteamericanas, el acuífero aún no explotado, (el agua, “el” problema del futuro) la situación en la triple frontera, la permeabilidad de sus fronteras, problemas sociales en incremento, generan un conjunto de potenciales conflictos, donde a primera vista nuestro proceso de integración no puede brindar soluciones salvo en el mantenimiento de una delicada institucionalidad.

Para los orientales, las visiones son diferentes, ya que la corta presencia de Tabaré en el gobierno todavía abre esperanzas de cambios profundos, partiendo de una realidad de país diferente de los paraguayos.

Pero cuando se pensaba en un eje de tinte socialista en la mayoría de las democracias del cono sur, Tabaré tomo iniciativas similares a la de Lula en Brasil, “derechizando” sus políticas, y sin dejar de criticar al principio “suavemente” el estado de nuestro proceso de integración, fue acercándose lentamente a un acuerdo bilateral con la principal potencia económica del planeta.

Obviamente, la crisis política que se esta viviendo con la Argentina no hizo más que profundizar las críticas al Mercosur y el acercamiento al tratado bilateral, tal cuál se dejó translucir ante cualquier conferencia de prensa donde estuviese presente, y enviando mensajes muy duros a través de sus ministros y allegados.

En este contexto, nuestro país ejerce la presidencia “pro-tempore” del Mercosur, pero esto poco parece importarle a los socios; la actualidad aparece con un Brasil mirando “para un costado” y con un Lula preocupado en resolver cuestiones internas, la posibilidad de su re-elección y transitar el camino que nuestro vecino tiene prefijado desde hace tiempo, pero que entre sonrisas, abrazos y problemas, continúa, a pesar de todo, adelante.

En escena aparece el presidente de Venezuela, que ha manifestado en oportunidades buscar ser miembro pleno del Mercosur, participa de las reuniones regionales habitualmente, pero que poco ha hecho aún para acercarse a la plenitud de la membresía.

En la semana última, Chávez ha mantenido reuniones por separado con Uruguay y Bolivia en primera instancia, blandiendo su realidad optimista del incremento del precio del crudo que le permite ofrecer la realización de obras relativas al sector energético, en principio conversadas con Brasil y la Argentina. Esto le valió una “reprimenda”  por parte de los socios mayores, en una reunión tripartita realizada hace pocos días atrás, donde se intento bajar un poco el protagonismo del general boliviariano, de acuerdo al compromiso de Lula y Kirchner con Washington.

No obstante, su injerencia política en la vida política de Bolivia y Perú, a modo de ejemplo, ha sido notable; en algún caso se critica su apego a la verborrea y a un discurso demagogo, pero lentamente se va posicionando en el escenario latinoamericano y como su continuidad al frente de Venezuela no parece estar en discusión, la potencialidad de incrementar ese incipiente liderazgo es cierta, y esto no hace más que preocupar a los naturales líderes de la región, e incrementar la presión del mayor vecino del norte para lograr, en apariencia, su aislamiento político.

En esta realidad, nuestro país esta sumido en cavilaciones. Recuérdese que a finales del mando del ex presidente Eduardo Duhalde, se había barajado la posibilidad de realizar una Comunidad Sudamericana de Naciones, idea algo similar al actual status de ALADI, pero que naufragó antes de nacer.

Considere: Chile ha ganado una autonomía de decisiones en lo que a procesos de integración se refiere, acelerando la firma de tratados que su clase política considera positivos, y que ningún político (no importa su señal política) se atreve a desandar o a no cumplir; es lo que se dice tener políticas estables, de lo más prolijo de la región, sin dudas.

Bolivia todavía no arrancó señales claras desde la asunción de Evo Morales, mirando de reojo cualquier proceso de integración a lo que suceda con su política energética, principal fuente de ingresos de su alicaída economía; Colombia y Ecuador difícilmente puedan escapar en el corto plazo de sus acuerdos con EE.UU., dependiendo en ambos casos de la realización correcta de los “deberes” que se les impone para no caer en males mayores a los actuales; en Perú se espera el resultado final de las elecciones para verificar “in situ” la actitud de Humala o García, pero todo hace suponer que ambos (más allá de lo que se declama en las giras y promesas electorales) seguirán el mismo camino de los hoy todavía socios de la CAN anteriormente mencionados.

Por lo tanto, aparece como lo más atinado, darle continuidad al actual proceso de integración, pero esto es precisamente lo que no se está haciendo, las casi nulas actividades del presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur, no hace más que presumir que nuestro proceso de integración se encuentra ante una grave crisis, de incierta resolución.

Los hechos indican, a priori, que las acusaciones y la escalada de presentaciones se irán incrementando, mostrando además una virulencia en avance de los presidentes de ambas orillas del Río de la Plata que no hace más que agravar el conflicto y por ende la realidad precaria de nuestra Unión Aduanera Imperfecta. Nótese que las “soluciones” no se buscan en el ámbito donde se generaron, sino fuera de ellas, en tribunales o cortes alejadas de la realidad de nuestros países y donde los conflictos no responden a humores circunstanciales, sino que están respaldados por políticas serias.

Los socios “menores” del Mercosur se quejan de la nula participación en las decisiones del bloque, siempre estás supeditadas a lo que negocien los socios “mayores”; razón no les falta, pero también es cierto que a lo largo del proceso de integración, el aporte de ideas concretas por parte del Uruguay y Paraguay ha sido prácticamente nulo, observando una posición cómoda y de ningún compromiso para transladar las decisiones regionales a sus políticas locales, entonces, para darle continuidad a las acciones, se deberá establecer un destino común que incremente el nivel de integración, caso este sea el interés de los países miembros, que en algún punto del futuro de nuestra relación de asociatividad deberán sincerar.

Así las cosas, y si revisamos las tendencias de nuestro país en lo que a políticas externas se refiere, (sin ir más lejos, desde la continuidad del proceso democrático en el año 1983, paro no realizar un revisionismo histórico que quizás nos lleve a las mismas conclusiones) las distintas presidencias democráticas han tenido un comportamiento disímil en su ejecución y contenido, pasando por las antípodas de relaciones carnales a una relación de amor-odio con socios mayores, incomprensible si se desea observar un comportamiento como nación y sus políticas; no se trata de defender un modelo determinado, pero si de definirlo de una vez y llevarlo a cabo.

Pero el debate por una política externa de nuestro país ha estado definitivamente ausente, más allá de alguna declaración de “tablón para la hinchada”, pero de escaso sustento en la realidad de su ejecución.

Seguramente el futuro nos deparará en el corto plazo nuevas situaciones que definirán, o no, la actual coyuntura. No obstante, nos debemos una discusión interna sobre el futuro, que involucre a todos los sectores interesados y que defina, una vez por todas, el perfil de nuestra política externa.

No debe asustar, bajo ningún concepto, diferencias entre los socios de un proceso o el grado de negociación permanente; si observamos al proceso europeo, se ha llegado a un proceso de unificación monetaria, del cual no todos los socios toman parte e incluso otros directamente han rechazado la utilización del euro. Pero todo se ha desarrollado en un ámbito de seriedad y respeto, no a los gritos y amenazas.

La historia de las naciones que mostraron cierta coherencia, demuestra que más tarde o más temprano, el éxito llega acompañado de la emisión de señales claras, permanentes y de respeto a lo pactado y a las reglas de juego, pero lamentablemente, poseemos una larga tradición en ejercitar lo contrario,

Por todo esto, ¿ quo vadis.....?       
 
Cordialmente,

Gustavo Segre
Director Ejecutivo del Programa Argentina Exporta
gustavo@argentinaexporta.com
Lic. Néstor Aleksink
Coordinador General del Programa Argentina Exporta
nestorp@argentinaexporta.com

Temario: Cómo efectuar una importación
 
  1. Elementos primarios a considerar en toda importación
  2. Requisitos para ser importador
  3. La relación con el despachante de aduanas y el transportista internacional
  4. Incoterms mas utilizados
  5. Determinación de la base imponible
  6. Documentos necesarios para realizar un despacho de importación
  7. Sistema María: principales destinaciones, características
  8. Proceso de ingreso de mercadería en Aduana
  9. Formalidades para el pago, intervención bancaria en los distintos regímenes
  10. Determinación del costo de importación, mercadería puesta en depósito
  11. Proceso de liberación y gestión aduanera
  12. Aspectos financieros
 
Disertante: Lic. Néstor Pablo Aleksink - Coordinador General
Programa Argentina Exporta
Duración: 2 horas 30 minutos (coffe break 15 minutos)
Fecha: 4 de mayo de 2006
Lugar: Auditorio del Banco Ciudad - Sarmiento 611 Piso 6º - Ciudad Autónoma de Buenos Aires – 19 horas
 
Se entregará material para acompañar la disertación.
 
Consultas/Inscripciones - beatriz@argentinaexporta.com - 4501-7511
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